El 8 de marzo suele presentarse ante el mundo como una jornada de celebración de los "logros" de las mujeres en la esfera pública. Sin embargo, para las mujeres afrodescendientes, esta fecha no puede ser un simple recordatorio de techos de cristal rotos o de cuotas de género alcanzadas. Debe ser, ante todo, un ejercicio de memoria histórica y de posicionamiento crítico.
Históricamente, el liderazgo de las mujeres afrodescendientes ha sido el motor invisible de las transformaciones sociales más profundas. Pero hoy, ese liderazgo se enfrenta a varios desafíos, un desafío nuevo y sofisticado es: la cooptación por parte de un sistema que prefiere la "representación" estética antes que la transformación estructural.
Para que el liderazgo de las mujeres afrodescendientes sea verdaderamente crítico, debe posicionarse frente a las limitaciones del feminismo liberal y hegemónico. Este feminismo, nacido de las experiencias y privilegios de las mujeres blancas de clase media y alta del Norte Global, ha intentado históricamente universalizar su agenda, presentando sus necesidades particulares como si fueran las necesidades de todas las mujeres del planeta.
El feminismo liberal se centra en la igualdad de oportunidades dentro del sistema capitalista, buscando que las mujeres ocupen los mismos espacios de poder que los hombres. Sin embargo, para una mujer negra, ese "techo de cristal" no es solo de género; es un techo de hormigón armado con racismo estructural.
El feminismo hegemónico a menudo falla porque opera bajo la premisa de que "todas las mujeres estamos en el mismo barco". Pero la realidad nos dice que, aunque estemos en el mismo mar, algunas navegan en yates y otras lo hacen agarradas a tablas de madera.
Al centrarse exclusivamente en el patriarcado como la única fuente de opresión, este feminismo ignora que, para muchas mujeres negras, el hombre de su propia comunidad no es el opresor principal, sino un compañero de clase y raza que también sufre la violencia del sistema penal y el desempleo. Un liderazgo afrodescendiente crítico entiende que no puede luchar contra el patriarcado si no lucha simultáneamente contra el racismo que deshumaniza a todo su pueblo.
El Techo de Cristal en la Dirigencia (Élites Dirigenciales)
Es un riesgo latente en muchas organizaciones: la formación de una "burocracia comunitaria", que se la identifica por varios aspectos:
Manifestaciones de la burocracia comunitaria
- Monopolio del conocimiento: Solo unas pocas saben cómo llenar los formularios, hablar el lenguaje técnico de la cooperación o gestionar los recursos.
- Captura de beneficios: Las prevendas (viajes, viáticos, acceso a redes de contacto) se quedan en un círculo cerrado.
- Desconexión de la base: La dirigencia empieza a responder más a las agendas de las ONGs que a las necesidades urgentes de las mujeres en el territorio.
Considero justo preguntarnos desde la autocrítica, en que medida estas acciones transforman la vida de otras mujeres, las del barrio, las de la comunidad, las de la organización, etc. Recuerdo tanto las conversaciones en distintos momentos en los que protestábamos por la imposociones de las ONG's y cómo eso dificultaba un trabajo real. Acomodarse a las agendas de la cooperación por recursos, no resulta tan coherente con los principios que muchas promulgan desde sus organizaciones.
Y no se trata de estar en contra de la cooperación, entendemos claramente nuestras realidades a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe, pero si podemos cuestionarla, si podemos establecer condiciones a través de las cuales podamos generar mayor impacto en la vida de mujeres afrodescendientes. Para eso un liderazgo crítico y transformador es fundamental.
El Liderazgo Crítico vs. la "Oenegización" de la Lucha
Para el liderazgo de las mujeres negras, asumir una postura crítica implica pasar del "estar presentes" al "ejercer poder real". Significa cuestionar no solo a las estructuras externas (racismo, patriarcado, colonialismo), sino también las dinámicas internas que reproducen desigualdades dentro de sus propias organizaciones.
Uno de los mayores peligros que enfrentan los movimientos de mujeres negras es el fenómeno de la oenegización. Durante décadas, el sistema de cooperación internacional y ciertas ONGs han impuesto agendas que, bajo un lenguaje de "empoderamiento", despojan a las luchas de su carga política.
A menudo, los proyectos de cooperación utilizan la imagen y el trabajo de las mujeres para validar sus indicadores de género, pero sin cuestionar las estructuras de poder de fondo. Se genera una sobrecarga de trabajo (asistir a talleres, reuniones, articular redes) bajo la promesa de empoderamiento, cuando en realidad se está extrayendo su tiempo y conocimiento para justificar presupuestos externos.
En este contexto, nos encontramos con el efecto "Derrame". La cooperación asume erróneamente que capacitar a una cúpula resultará automáticamente en un beneficio para la mayoría. Sin embargo, si no existen mecanismos reales de rendición de cuentas interna y transferencia de poder, la brecha entre la "élite" y la "base" solo se ensancha, generando resentimiento y desmovilización.
Otro factor son las Agendas Impuestas: Muchas veces, estas organizaciones priorizan indicadores que no resuenan con la realidad territorial. Se busca que la mujer negra sea una "gestora" de su propia pobreza, pero no una arquitecta de su libertad política.
La Trampa del Proyecto: El liderazgo se ve reducido a cumplir cronogramas de proyectos financiados desde el Norte Global, donde las prioridades son decididas en oficinas alejadas de la cotidianidad de las comunidades.
La Resistencia: Un liderazgo de mujeres afrodescendientes crítico es aquel que tiene la capacidad de decir "no" a las agendas que fragmentan la comunidad. Es un liderazgo que entiende que la liberación no se logra a través de talleres de "autoestima" aislados de la lucha por la tierra, el agua y el fin de la violencia policial.
Un liderazgo crítico de mujeres afrodescendientes por tanto, implicaría entre otras cosas:
1. Descolonizar la Agenda de la Cooperación
Significa identificar cuándo los proyectos de desarrollo son "extractivismo institucional"; que en otras palabras significa: No aceptar agendas impuestas que ven a la comunidad como un simple "beneficiario".
Un ejemplo de esto es utilizar herramientas de verificación como el Observatorio de Género de la Cooperación Española para exigir que los recursos se alineen con los Planes de Vida territoriales y no solo con los indicadores del donanate.
2. Burocracia del dolor
Rompamos con la "Burocracia del dolor", a menudo, se espera que las líderes negras basen su liderazgo en el relato del sufrimiento para obtener recursos. Romper con la burocracia del dolor significa: Rechazar la victimización como única vía de interlocución.
La salida a esto es posicioarse como sujetos políticos y epistémicos, es decir productoras de conocimiento. El liderazgo crítico no pide ayuda, exige derechos y reparaciones históricas.
3. Vigilancia sobre la "Élite Dirigencial" (Autocrítica)
Significa reconocer que el color de piel o el origen no eximen a una lideresa de replicar prácticas de exclusión.
En términos de liderazgo crítico, significa cuestionar privilegios internos. ¿Quién viaja? ¿Quién habla? ¿Quién firma? Para esto, es fundamental implementar mecanismos de Democracia Comunitaria donde la información sobre presupuestos y alianzas sea pública para todas las mujers de la organización, cómo ejemplo: la Articulación de Mujeres Negras del Brasil sobre cómo fiscalizar la transparencia interna.
4. Interseccionalidad Aplicada (No teórica)
No basta con decir que se es mujer y negra; el liderazgo crítico analiza las brechas de clase, edad y ubicación geográfica dentro del grupo. Significa entonces que una lidereza en la ciudad no puede hablar por la mujer rural sin crear puentes reales de participación.
En términos de acción quiere decir: priorizar que las mujeres de la "base", las que sostienen el cuidado y el territorio ocupen los espacios de representación en foros como el Foro Permanente de las Naciones Unidas para los Afrodescendientes, por ejemplo.
5. La Ética de la Relevancia
El liderazgo crítico se pregunta constantemente: ¿Para quién trabajo?. Lo que en otros términos significa que: si el reconocimiento externo (premios, cargos, fotos con políticos) crece mientras las condiciones de las mujeres en el territorio empeoran, ese liderazgo ha fallado.
Activar esto significa entender que el éxito se mide por la autonomía económica y política de la mayoría, no por el éxito individual de la dirigencia.
La Triada Indisoluble: Antirracismo, Anticolonialismo y Antripatriarcado
A todo esto se suma un aspecto fundamental que este liderazgo crítico no puede olvidar.
No se puede hablar de un liderazgo transformador para las mujeres negras si no se aborda la raíz del problema. La opresión que vivimos no es una suma de factores, sino una matriz de dominación donde el racismo, el patriarcado y el colonialismo operan de manera simultánea.
Pilares del Liderazgo Transformador
- Antirracista: Desmantela la idea de que la blancura es el estándar de excelencia y denuncia el racismo sistémico en todas las instituciones.
- Anticolonial: Cuestiona las jerarquías del saber y recupera las prácticas ancestrales de sanación, justicia y organización comunitaria.
- Antipatriarcal: Rompe con el machismo interno y externo, pero sin adoptar un feminismo liberal que ignora las necesidades de los hombres y niños de la comunidad.
Este liderazgo no busca "incluirse" en un sistema que fue diseñado para excluirnos; busca transformar las bases mismas de ese sistema. Como decía Audre Lorde: "Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo".
Un Proyecto Político Colectivo, no un heroísmo Individual
El sistema actual premia el liderazgo individual: la "mujer negra exitosa" que llega a la cima sola. Este modelo es peligroso porque crea la ilusión de progreso mientras la mayoría de las mujeres afrodescendientes siguen atrapadas en la precariedad.
El liderazgo que realmente transforma es aquel que se reconoce como parte de un movimiento afrodescendiente mayor. Su objetivo no es la acumulación de poder personal, sino la consolidación de un proyecto político transformador como lo afirma Ochy Curiel. Este proyecto implica:
Dimensiones del proyecto transformador
- La Sostenibilidad de la Vida: Poner el cuidado y la vida en el centro, protegiendo los recursos naturales y la soberanía alimentaria.
- La Justicia Histórica: Exigir reparaciones por el pasado esclavista y el presente de despojo.
- La Autonomía Política: Crear espacios de toma de decisiones que no dependan de la validación institucional externa.
"Nuestro liderazgo no es una concesión del Estado ni de las ONGs; es un ejercicio de soberanía que nace de la resistencia de nuestras ancestras."
En conclusión: Un 8 de Marzo de Conciencia Negra
Este 8 de marzo, la invitación es a mirar más allá de las consignas vacías. El liderazgo de las mujeres afrodescendientes debe seguir siendo incómodo para el poder. Un liderazgo que incomoda es un liderazgo que está funcionando.
Necesitamos mujeres que lideren desde la base, que entiendan que su voz es el eco de miles de otras voces, y que su principal compromiso no es con un donante o un partido, sino con la dignidad de su pueblo y de otras mujeres. Solo así pasaremos de la supervivencia a la verdadera emancipación.